Desviadora Positiva: Aura Cifuentes
Compañia: Equipo de Innovación Pública - Departamento Nacional de Planeación
Ubicación: Bogotá D.C.


Tuvimos la oportunidad de hablar con Aura Cifuentes, una mujer emprendedora, decidida, apasionada por lo que hace y de un gran compromiso con el futuro de nuestro país. Aura, quien actualmente se desempeña como coordinadora del Equipo de Innovación Pública del Departamento Nacional de Planeación (DNP), nos contó sobre su experiencia en el sector público, sus retos y  sus sueños.

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Quántica: ¿Quién es Aura Cifuentes?

Aura Cifuentes: Ante todo soy mujer. Me gusta vivir (en la medida de lo posible) en coherencia. Creo que los cambios de mentalidad son posibles y por ello, en los últimos 10 años, he dedicado mi tiempo de estudio, profesional y personal, a eso.  

Soy egresada de la Universidad Externado de Colombia donde estudié Gobierno y Relaciones Internacionales. Luego me fui a Francia a hacer mi maestría en Asuntos Públicos en Sciences Po Paris (y allí me quedé viviendo unos cuantos años más).

Como me gustan los cambios de mentalidad, he trabajado en temas que supongan cambios de comportamiento. Llevo más de 4 años trabajando en temáticas relacionadas con la innovación pública, el gobierno abierto, la lucha contra la corrupción y el uso de TIC para toma de decisiones.

Q: ¿Cuáles son sus pasiones y qué sueña?

AC: Me apasiona entender por qué nos comportamos cómo nos comportamos y por qué creemos en lo que creemos. A nivel individual y a nivel colectivo. No nos gusta mucho, como seres humanos, hacer introspección y es ¡sumamente necesario! El inconsciente colectivo está gobernando el mundo y eso es peligroso.

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Así que sueño con una sociedad consciente de sus sesgos, que los trabaje constantemente. No esporádicamente, sino, TODO el tiempo. Es la única manera de que evolucionemos como sociedad.

Q: ¿A qué se dedica ahora?

AC: ¡Uyyy! A muchas cosas. En lo laboral, actualmente coordino el Equipo de Innovación Pública del Departamento Nacional de Planeación (DNP). El DNP es una entidad pública encargada en Colombia de elaborar, monitorear y evaluar políticas públicas. Y, dentro del DNP -llamado también el “centro de pensamiento” del gobierno- hay un equipo de 6 personas que busca que más servidores públicos y entidades públicas se inspiren en metodologías ágiles y experimentales del emprendimiento. Es decir, que entendamos que hay maneras tradicionales de hacer las cosas que no pueden continuar. Primero, porque el mundo ya no es el mismo de hace 40 años y segundo, porque la hemos embarrado y es momento de reconocerlo. Hemos diseñado políticas o implementado proyectos que no responden a las necesidades de la ciudadanía o que no generaron el impacto esperado.

Y bueno, además de lo profesional, me encanta la academia así que estoy dirigiendo actualmente dos tesis de la maestría de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado de Colombia y en lo personal, intentando encontrar eso que llaman “el balance de vida” (risas). Así que priorizando en mis ratos libres actividades que amo y me hacen profundamente feliz. Respeto y cuido mucho mi vida personal así que ando también dedicada a eso.

Q: ¿Cuál ha sido su mayor reto en la vida?

AC: Hasta el momento, porque seguro vendrán otros: devolverme a Colombia siguiendo mi instinto (viví por fuera cuatro años). Algo adentro me decía que era el camino a tomar en ese momento de mi vida. Pero fue difícil. Todos los consejos y escenarios de mi vida apuntaban a que estaba tomando la peor decisión. Que me estaba equivocando.

Para el mundo tenía la vida perfecta: 26 años, consultora en una multinacional, viviendo en París, viajando por todo el mundo. Y sí, la verdad era una vida soñada. Me lo gocé profundamente. ¡De los mejores años de mi vida con seguridad! Pero algo adentro resonaba: “¿Y Colombia qué?, ¿Cuándo?”. Vivir el proceso de paz en el 2016 desde afuera fue muy poderoso para mí.

Y bueno… lo considero un reto porque nunca me había cuestionado tanto a mi misma. Nunca me había sentido como una extranjera en la ciudad en la que había vivido más de la mitad de mi vida.

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Q: ¿Cómo va Colombia en temas de innovación?

AC: ¡Ya está gateando! Mentira, depende de qué tipo de innovación hablemos.

Yo creo que hay emprendedores y empresas (de todos los tamaños) que la están sacando del estadio. Muy poco se habla de esto, pero estamos exportando tecnología. ¡Eso hay que aplaudirlo! Y más en un país donde las carreras STEM siguen débiles.

En el sector público, sí creo que estamos gateando. No es algo que esté naciendo porque muchas entidades públicas llevan innovando hace varios años, pero necesitamos empezar a dar pasos firmes para que esto se materialice aún más. En 4 años, tenemos que evaluar rigurosamente esos pasos. Porque una cosa es caminar y otra correr.

Q: ¿Muchos le huyen al sector público... ¿Por qué cree que lo hacen?

AC: Yo creo que porque hay muchos estereotipos alrededor del sector público. Y ojo: unos son ciertos pero otros no. Se cree que nadie trabaja, que hay corrupción en cada oficina, que los problemas son tan complejos que lo que uno hace no genera mucho impacto y así indefinidamente.

Yo he trabajado en la academia, el sector privado y el sector público. Los tres son maravillosos. En los tres se puede aportar. En los tres hay sueños y desafíos. Los tres los he amado. Y en los tres he aprendido.

Pero, sin lugar a duda, las personas más recursivas y generosas las he conocido en el sector público. Los proyectos que más me han hecho vibrar los he vivido en el sector público. Un grano de arena en el sector público tiene consecuencias positivas que uno no alcanza a dimensionar. Así que sí, sí hay servidores públicos que nos han hecho muy mala fama y se merecen la cárcel, pero otros, la gran mayoría, se merecen todo el reconocimiento. En el sector público se manejan recursos públicos que son muy escasos y se manejan temáticas que muchas veces dan solo ganas de sentarse a llorar así eso no vaya a cambiar nada. Hay realidades muy duras que son el día a día de muchos servidores públicos. Y, sin embargo, esa gran mayoría tiene puesta la 10. Pone tiempo de más de sus horarios laborales, lee la letra menuda de cada documento para cerciorarse que esté perfecto, trasnocha hasta dejar todo en regla, ayuda a otras entidades, quiere lo mejor para su comunidad, en fin. Esa lista sí que no tiene fin. El sector público es una gran escuela. No hay porqué huirle.

Q: Usted lleva muchos años en el sector público, ¿qué la motiva a trabajar con ese sector?

AC: Me motiva pensar que los temas que me apasionan, y en los que llevo trabajando varios años, están permitiendo que Colombia sea un gobierno más abierto, innovador y transparente. Y no hablo solo a nivel nacional sino a también a nivel territorial. Me motiva ver y comprobar que, aunque toma tiempo (y mucho esfuerzo) cambiar paradigmas es posible. Yo misma he visto los resultados en los trabajos que he tenido.

Las entidades públicas en Colombia tienen cada vez más conciencia de la importancia de fortalecer la relación con el ciudadano, de fortalecer capacidades para que el talento humano tenga una mentalidad innovadora, de remover barreras, de utilizar sus datos y optimizar su apertura para tomar mejores decisiones. Las entidades públicas cada vez se hacen a sí mismas mejores preguntas y tienen la capacidad de responderlas.  Sí estamos mejor que antes. Eso es indudable.

Yo siento que desde lo que he podido hacer en mis trabajos he contribuido a eso y es muy satisfactorio porque se ha hecho de la mano de un combo de personas que también le están apostando a esto.

Cuando uno ve que de tanto repetir el discurso de innovar, experimentar, abrir, rendir cuentas, las discusiones empiezan a girar hacia cómo hacerlo, con qué instrumentos hacerlo, de quién puedo aprender, etc. se da uno cuenta que con perseverancia y mucha disciplina se pueden lograr cambios que sean sostenibles en el tiempo.

Q: ¿Cuál ha sido ese elemento que le ha dado el perrenque para seguir adelante?

AC: ¡Amo esa palabra! De mis favoritas sin lugar a dudas. Yo creo que oír mi voz interior. Uno en el fondo siempre sabe. SIEMPRE. Y aunque parece obvio, la mayoría de personas no lo hacen. Y si lo hacen, primero escuchan a media humanidad y luego sí a su instinto.

Lo difícil de esto es no confundir esa voz con el ego. Que también es otra vocecita que nos susurra varias veces en el día. Esa hay que callarla. No es buena consejera. SIEMPRE hay que callarla.

Por eso hay que trabajar en uno, en sus sesgos, en lo que uno ama y en lo que uno es. Eso fortalece cada vez más la voz interior. La hace más sabia. Al menos yo creo mucho en esto.

Q: ¿Qué viene para su futuro?

AC: ¡Que la vida me sorprenda! El futuro genera ansiedad. Por ahora, en mi presente, seguiré haciendo lo que tanto me gusta y me hace vibrar.

Q: ¿Alguien indispensable en su vida?

AC: Nadie es indispensable.

Q: ¿Persona que admira?

AC: Sheryl Sandberg. Hasta el momento no me ha decepcionado (risas). Me gusta mucho lo que ha escrito y las causas que defiende. Siento que es alguien coherente entre lo que piensa y la manera cómo actúa.

Q: ¿Libro o texto favorito?

AC: Muy difícil escoger uno. Tengo muchos favoritos que me he leído más de una vez. Pero, Candide de Molière es un cuento filosófico que siempre recuerdo con mucho cariño. Sátira fina. Una crítica al mundo muy bien hecha.

Q: ¿Película recomendada?

AC: Amélie.

Q: ¿Frase favorita?

AC: “Nuestras decisiones son el único puente entre el sitio en el que nos hallamos y el puerto al cual queremos llegar. Lo que escojamos hacer es el único camino entre la civilización que hemos heredado y la civilización que aspiramos crear. Escojamos sabiamente”. — Chris Lowney.