Una comunidad no sólo está unida, sino que reÚne con el corazón.

Este blog tiene un estilo diferente. Escritor invitado, Davis Moore, comparte una anécdota personal poderosa de amor y coraje, un recordatorio que la desviación positiva vive en diferentes formas.

Hace ocho años, en el 2009, mi vida era completamente diferente a lo que es ahora. Yo era adicto a drogas preescritas y no me importaba mucho si estaba destruyendo mi cuerpo.

Durante ese periodo oscuro de mi vida, conocí a mi amigo Jonathan. Yo aún no lo sabía, pero Jonathan eventualmente se convertiría en uno de mis amigos más cercanos, en mi compañero de cuarto, en mi socio de negocios, y en mi familia.En Agosto del 2013, Jonathan y yo comenzamos a compartir un apartamento en Reno, Nevada. Este apartamento, así como la amistad entre Jonathan y yo se convertirían en catalizadores de cambio para muchas personas en nuestra área. Antes de Jonathan y yo nos moviéramos a aquel apartamento, habíamos discutido la idea de una vivienda comunitaria; Yo no estaba cómodo con la idea y dije que no era para mi.  Una viviendo comunitario es un hogar estilo familiar con un elenco ecléctico de personajes.   Community living is a family-style home with an eclectic cast of characters, something along the lines of an apartment building meets Full House.Como una comunidad, nosotros creamos la vida juntos, comemos juntos, y más importante, nos tratamos como familia. Cuando Jonathan se acercó con la idea de la vivienda comunitaria por primera vez, yo estaba preocupado por no poder tener privacidad, de perder la sensación de control, y de ser obligado a salirme de mi zona de comfort. Y tenía razón. Vivir con personas que apenas conocía representaba un sacrificio, y no estaba interesado en tenerlo en absoluto. Después de nueve meses de vivir en nuestro apartamento en el centro de Reno, Jonathan y yo decidimos comprar una propiedad juntos, como una forma de planificar nuestro futuro. Me gustaba la idea de tener un hogar, y estaba emocionado de tener algo tan significante que fuera propio.

La casa

Empezamos nuestra búsqueda de hogares en Reno, pero nuestras opciones eran limitadas debido a un mercado muy competitivo. Eventualmente encontramos la propiedad adecuada, y yo estaba muy feliz hasta que Jonathan me dijo que él quería convertir nuestra casa en una hogar comunitario de hombres. Yo me indispuse completamente y quise abandonar todo el proceso. Lo que se suponia que iba a ser un espacio seguro, de repente empezó a hacerme sentir vulnerable. Mientras estábamos en la negociación de la compra, recuerdo estar sentado en el sofá del apartamento, con lágrimas en los ojos, completamente convencido de que no podía seguir adelante con el proceso. Tenía miedo y sentía que todo mi mundo se estaba derrumbando. Yo estaba cómodo viviendo mi vida en un apartamento, donde estaba en control de mi entorno. Menos mal, a pesar de lo que sentía, Jonathan y yo seguimos con el plan.


Seis meses antes de entrar en el proceso de comprar la casa, conocimos a un hombre llamado Tim. Tim se encontraba viviendo en las calles de Reno, luego de reubicarse en la ciudad para estar más cerca de su hijo. Aún recuerdo la primera vez que conocí a Tim. Sus brazos estaba cubiertos con tatuajes y su barba mal cuidado hacía que pareciera un asesino de esos que se ven en las películas. Tim incluso nos contó sobre su pasado como satánico, lo que me dejó aún más asustado. Yo juzgué a Tim sin haberlo conocido. Mi miedo no me dejaba darle una oportunidad para probarme lo lejos que había llegado, y que podía contar. Yo lo evadía como si fuera una plaga. Un día volví a mi apartamento del trabajo, y encontré a Tim durmiendo en el sofá esperando a que su ropa se secara. Jonathan me pidió que me quedara en casa con Tim.